El precio ¿importa?
Una máxima del marketing es que el precio no lo pone quien vende sino quien compra. Es decir, que si el precio de venta de un producto no es que el comprador tiene decidido pagar, sólo algunos, los más incautos, los más esnobs o para los que el dinero no sea una limitación, comprarán ese producto.
Por esto, las empresas gastan dinero en estudios de mercado que le permitan posicionar sus productos de forma correcta para el público objetivo al que quieren llegar.
En ocasiones, cuando un producto nuevo está en el inicio de su introducción suele ser el precio de coste el que orienta el precio de venta. Otras veces son las comparativas, en muchos casos equivocadas, con otros tipos de productos similares las que acaban definiendo el precio del nuevo producto.
Lo que está claro es que hasta que el producto no alcanza el precio que los potenciales compradores tienen en mente, ese producto no dispara sus volúmenes de venta.
Las campañas publicitarias, la importancia del producto en el modo de vida de los compradores, la “necesidad social” de disponer del producto, …, son decisivos para fijar en la mente del comprador el límite a que está dispuesto a llegar.
Está claro que un IPod no cuesta por la función que hace, ya que hay cientos de productos con funcionalidades similares a precios infinitamente menores, pero en Mac han conseguido descubrir esa “necesidad social” por la que los compradores están dispuestos a pagar.
Por lo que hace referencia a los e-readers, parece que los fabricantes o fijan los precios en función del coste o están imitando la política de precios del IPod (incluso el último Readers Pocket de Sony se le parece físicamente bastante a los dispositivos de Apple).
Como estamos seguros que empresas como Amazon o Sony saben muy bien cómo establecer los precios de sus productos para alcanzar cifras de venta astronómicas, sólo cabe pensar que estamos en una fase de “tanteo” en la que los precios, tanto de los e-readers como de los ebooks, son disuasorios para el gran público y se está esperando a que tanto la tecnología como los hábitos de los lectores estén realmente a punto para dar el gran salto.
Hace unos días la consultora Forrester () publicaba un estudio sobre e-readers realizado en el mercado americano y la principal conclusión es que el precio de estos dispositivos ha de situarse en torno a los 100 $ para llegar al alcance del gran público.
Parece ser que el precio sí que importa.











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