En río revuelto, ganancia de pescadores
El pastel del libro es apetecible, suculento, enorme y perturbador. Sobre todo perturbador.
Con la irrupción del ebook todos van con calculadora en mano a ver qué pueden sacar.
Se habla que los escritores consagrados acabarán vendiendo en directo en sus propia webs, con lo cual no tendrán que repartir con nadie los beneficios. Si esto llegase a producirse, se establecería una enorme barrera entre la mayoría de escritores y la elite de los grandes ventas.
La realidad es que los autores están firmando acuerdos de cesión de los derechos de sus obras en formato digital con muy poco tiempo de validez: uno o dos años. Están expectantes, esperando a ver que pasa.
También el pastel del libro está sufriendo una revolución ya que los autores están negociando derechos por encima del doble, de momento, de lo que tenían con el formato papel. También es cierto que el precio final del ebook es menor.
Los que desaparecen, impresores y distribuidores dejan de llevarse su parte.
Todo está confuso y, ahora más que nunca, el refranero es un sabio referente.


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