La batalla está ganada

Dice Wikipedia en su artículo sobre la Historia del libro:

La historia del libro se debe a una serie de innovaciones tecnológicas que han permitido, con el paso de los siglos, mejorar la calidad de conservación de los textos y el acceso a la información, mejorando también, la manejabilidad y el coste de producción. Está íntimamente ligada a las contingencias políticas y económicas, así como a la historia de las ideas y de las religiones.

Así, el libro ha estado estrechamente ligado en cada época al soporte más cercano y accesible, pasando por la piedra, el barro, la madera, el bronce, la tela, el papiro, el pergamino, el papel…

Un factor determinante en la evolución del libro fue en el siglo XV el tecnológico con la invención de la imprenta por Gutemberg quien, en 1449-1450, imprime el primer libro. Se acaba así con siglos en los que la forma de reproducir un libro era mediante la copia manual y se consigue, a partir de entonces, la difusión masiva de las obras escritas.

Ahora estamos en la era digital, en la que todo lo que nos rodea utiliza la electrónica y la lógica binaria para crear, procesar, almacenar, emitir, recibir, …, la información y los conocimientos que mueven el mundo.

El pasado 7 de agosto Enrique Dans escribía en su blog un interesante artículo titulado Los hitos del advenimiento del libro electrónico a partir de lo que publicaba Michael Wolf un día antes en GigaOM. El artículo de Wolf tiene un título más que estimulante: How e-books won the war (Cómo los libros electrónicos ganaron la guerra).

Y como en todas las guerras, ya sean militares, económicas, culturales, …, aquellos que van un paso por delante son capaces de ver los pequeños detalles que van a determinar el desenlace final de la contienda. Ahora estos detalles parecen estar claros. Esto no significa que mañana todo sea diferente, pero si ambos bandos son inteligentes, deberían de establecer un armisticio rápido y ponerse a trabajar en la dirección que marca el tiempo que nos ha tocado vivir. Todo lo demás serán daños colaterales y retrasos innecesarios.

Nuestros hijos hablarán de libros, sin más, y se estarán refiriendo a libros digitales, mientras que tendrán que especificar el soporte cuando hablen de los libros en papel. La batalla está ganada.

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