100 entradas

Esta es nuestra entrada número 100 y esta una cifra redonda que invita a mirar atrás.

Cuando comenzamos hace esas 100 entradas, casi 3 años, en enero de 2008 no teníamos por ejemplo disponible el Kindle de Amazon, que aparecería unas semanas después. Tampoco el EPUB, aunque había nacido en 2007, no sería hasta mayo de 2008 cuando los editores estadounidenses le dieron el visto bueno como formato estándar, con el permiso de Amazon. Encontrar un ebook en castellano escrito hace menos de 100 años por un autor de renombre era algo inimaginable.

Evidentemente las cosas han cambiado y ahora disponemos de una oferta de lectores amplia, aunque aún no sea la generación de dispositivos definitiva que hará explotar el ebook. Las editoriales en lengua española han dado un salto al vacío (es lo que parece que piensan ellos) o al futuro (lo que pensamos nosotros), aunque de forma muy tímida y, estamos convencidos, muy en contra de sus propios intereses. En Estados Unidos, con el Kindle ya en su versión 4 liderando el mercado y con novedades permanentes, como el NOOKcolor, contando con más de un millón de títulos disponibles, hablar de ebooks no suena a snobismo ni a futuro, es el presente.

También queremos aprovechar para agradecer a todos los que pasáis por este sitio el tiempo que dedicáis a leer nuestros artículos. ¡¡¡Gracias!!!

Como propósito para las siguientes 100 entradas, vamos a ser más regulares y vamos a aumentar la frecuencia. No somos un sitio donde informamos puntualmente de las novedades en torno al ebook, ya están otros que lo hacen mejor que nosotros, sino que pretendemos más destacar tendencias interesantes, opinar sobre el camino que se sigue y estamos convencidos que en los tiempos que se avecinan tendremos temas suficientes para llenar la pantalla con asiduidad.

¿Cómo estará el patio dentro de 100 entradas? Si, sobre todo, las editoriales no se ponen las pilas y hacen sus deberes apostando por el ebook, estará revuelto.

Pagar por leer, ¿por qué?

Hace unos años un título como el de este artículo habría parecido una pregunta capciosa. Hoy puede que sea la mayor preocupación de muchos directivos de la industria editorial. Nosotros intentamos aquí dar motivos para que la respuesta a la pregunta sea “Sí”, aunque no lo tenemos fácil.

Dando una vuelta por las tiendas de ebooks, en España y también fuera, llegamos a la conclusión que son ellos los principales impulsores del intercambio gratuito de ebooks entre usuarios de Internet.

¿Ningún editor se han parado a pensar qué ventajas ha de aportar al lector para que éste decida pagar por leer cuando tiene otras alternativas?

Porque el mundo ha cambiado y hay otras alternativas, como la de acceder a miles de ebooks gratuitos a través de Internet. Esa es la realidad, guste o no guste.

La primera opción a la que se agarran con fuerza los editores y algunos autores (sólo hay que buscar cualquier comentario que hacen sobre el libro electrónico) es pedir a los gobiernos que dicten leyes para perseguir a los delincuentes, curiosamente los lectores, sus clientes.

Algo no cuadra en este esquema y con la música se ha certificado su inutilidad. Cuanto más leyes, cánones, etc…, más lejanía entre el cliente y el vendedor, más justificación del cliente para saltarse al vendedor, más indiferencia del cliente ante las dificultades que su comportamiento puede producir a la industria del vendedor.

Quizá el error de base, como ya hemos comentado en otros artículos, es que aún se nos considera lectores y no clientes. Aquello de que el cliente siempre tiene razón y tiene el derecho de exigir, aquí no cuenta. El lector es alguien que disfruta con el libro, por lo que ha de estar agradecido a quien lo ha escrito y a quien se lo ha facilitado. En efecto, algo no cuadra.

Siendo pragmáticos, el mundo de los negocios lo es, debería de tratarse de un intercambio justo de emociones (para el cliente/lector) y de compensación económica por el producto ofrecido (para editores y autores).

Si el lector puede prescindir de su condición de cliente porque no necesita comprar el libro ya que lo encuentra gratis, el editor / autor debería de ofrecer, quizá con algo de imaginación, argumentos para que el lector sea su cliente.

¿Qué encuentra el lector de forma gratuita?:

  • Un “catálogo” de ebooks muy superior al oficial.
  • Gratis total.
  • Acceso complicado para quien no conoce un poco Internet y sus rincones.
  • Formatos variados y en algunos casos con defectos de paginación o de otros tipos, pero en su mayoría, legibles y convertibles a EPUB o cualquier otro formato, e incluso personalizables con programas gratuitos.

Por tanto, no es tan difícil poner ese poco de imaginación y contrarrestar estos argumentos:

  • Para las editoriales, poner a disposición del público un catálogo enorme, casi “infinito”, no debería de ser difícil cuando llevan años digitalizando sus fondos.
  • Para los autores, facilitar el acceso a sus obras debería de ser su objetivo, más que conseguir una rentabilidad a corto plazo especulando con el porcentaje de los derechos de autor del formato digital. Si una obra es buena y gusta, cuantos más la lean, más acabarán comprándola (que pregunten a Kent Follet sobre la progresión de ventas de Los pilares de la tierra, ¡y sin redes sociales!).
  • Precio, el justo.
    • Nuevos modelos como el recientemente anunciado de 24symbols, que, sin duda, tendrá que luchar muy duro para convencer a editoriales y autores.
    • Precios de compra alineados con la estructura de costes real del formato digital.
      • Cuando quien compra un producto percibe que su precio no es coherente con su coste, puede llegar a sentirse estafado, argumento suficiente para justificar un comportamiento poco regular.
    • Como ya ha propuesto algún autor, por la compra de su último libro, por muy pocos euros ofrecerle el resto de su obra anterior.
  • Acceso fácil:
    • Si se ofrecen otros argumentos para pagar por el ebook, ¿por qué poner tantas dificultades conseguir el ebook e incrementar su coste con medidas de seguridad inútiles, léase DRM?
    • Permitir descargas directas desde el navegador del dispositivo de lectura: desde cualquier tienda, con cualquier formato, desde cualquier sitio, …
      • Buscar acuerdos con los fabricantes de dispositivos para permitir la descargas.

Seguro que hay más y mejores argumentos para contrarrestar el intercambio de ebooks en la red o, como mejor prefieren llamar editores y algunos autores, piratería y descargas ilegales. Pero, ¿hay alguien dispuesto a ponerlos en práctica?

24symbols, otro paso más en la revolución

El soporte del libro se transforma paso a paso de papel a electrónico. Nos gustaría que el ritmo fuese de carrera de 100 m lisos, sin embargo vamos a ritmo de maratón, pero esto está en marcha y de forma imparable.

Un nuevo hito nos lo demuestra. El lanzamiento de 24symbols.com como un lugar para acceder a la lectura de forma gratuita, a base de publicidad, o con funciones avanzadas, mediante suscripción. Además, este proyecto se lanza desde España, lo cual esperemos que permita dar un impulso importante al ebook en lengua española.

Aún no disponemos de precios de las suscripciones, por lo que habrá que esperar para comprobar si realmente hay una ventaja interesante entre ellas y la compra normal de ebooks, pero de entrada el concepto, que viene de la música tal como hacen en Spotify, es suficientemente interesante como para depositar en él fundadas esperanzas. Esperemos que los todopoderoso editores no lo limiten hasta el punto de que nazca inútil (“Los 10 porqués de 24symbols”, todos dirigidos a las editoriales, no nos tranquilizan demasiado).

Estamos convencidos es necesario establecer nuevos modelos, diferentes a las tiendas de libros al uso, que sean punto de unión entre lectores, editores y autores. Sólo de esta forma será posible regularizar las relaciones, un eufemismo para decir que si hay vías establecidas en las que los lectores constaten los beneficios de utilizarlas se evitará el tan temido pirateo.

Si, tal como nos dicen en 24symbols, la publicidad no es excesivamente invasiva (supongo que habrán tomado alguna idea de Gmail, por ejemplo) y los contenidos iniciales son interesantes, el primer asalto estará ganado. El segundo consistirá en que el modo de lectura, mediante el navegador del dispositivo que utilicemos, nos ofrezca una experiencia lo más cercana posible a la lectura del ebook descargado. Como tercer asalto, será necesario disponer de un completo catálogo de ebooks con los mejores títulos y las últimas novedades, lo cual acabará dando a los lectores argumentos para suscribirse a uno de los modelos Premium que nos ofrezcan.

Mientras tanto, viendo la falta de sensibilidad que acompaña a otros proyectos, nos permitimos recomendar a 24symbols que se pongan en la piel del lector, de quien siempre ha pagado por leer y continua estando dispuesto a hacerlo, que propongan un modelo realista que tendrá que luchar contra el intercambio gratuito vía redes P2P.

Teniendo en cuenta lo que nos dicen en su web, 24symbols tendrá alguna suscripción disponible en la próxima campaña navideña. Estaremos expectantes y deseamos desde aquí éxito a esta nueva iniciativa.

100$, el precio justo de un ereader

Hace más de un año, mucho tiempo en la época en que vivimos, publicábamos ¿El precio importa? donde hacíamos referencia a un estudio en el que se indicaba que el momento en el que el gran público se decidiría por el libro electrónico sería cuando los lectores costasen 100$.

Quizá en esta año las cosas se están complicando un poco con la entrada de actores como el iPad, el nuevo NOOKcolor, o lo que sin duda está por llegar de Amazon. Pero los lectores por 100$ ya están aquí. ¡Gran noticia!

Así, podemos encontrar modelos tan solventes como el Kobo ereader por 99,99 $ en Borders.

Parece que este precio puede ser el que muchos lectores de ebooks alcancen estas próximas Navidades, la campaña comercial más importante del año.

ACTUALIZACIÓN

Sólo ha sido un espejismo. Ese precio parece ser que se trataba de una oferta temporal y ahora ha pasado a ser un 20% superior a 119,99 $. Una alegría efímera.

NOOK developer, la ventaja del androide

Tras el reciente anuncio del lanzamiento de NOOKcolor, Barnes&Noble ha lanzado lo que llama NOOK developer, una plataforma abierta de desarrollo de aplicaciones para su nuevo dispositivo basada en Android 2.1.

Es una magnífica noticia con la que los usuarios de este dispositivo podrán disponer de aplicaciones gratis o a abajo coste que ampliarán las funcionalidades del dispositivo o pertmitirán adaptarlo al gusto de cada usuario. Es el market de Android que entra en NOOK.

Ante la política de puertas cerradas de Amazon, esta es una excelente estratégia que ya echábamos de menos con el primer NOOK, que también incorpora Android y del que sólo hay algunos intentos en la red de desarrollar aplicaciones.